Dia 14 de juny vaig tenir el plaer d'anar al casament de na Maria Magdalena i d'en Tià, un casament extraordinari amb la cerimònia més espectacular que he vist mai!
A l'hora de fer el regal, la pregunta que vaig fer a la novia molts dies abans de casar-se va ser molt clara: doblers o manta de patchwork? I la resposta va ser tan clara com immediata: manta de patchwork!
Amb na Marta, qui cus tot el que vull i més, vaig començar a mirar com havia de ser la manta per als nuvis de Campanet. Quan vaig haver triat el patró, ella es va posar a cosir i... Açò és el que va sortir!
Va començar fent quadrats com aquests. Fins a quaranta-dos!
Després els va cosir d'un en un amb una tira feta de robes de colors enmig. Mirau, mirau!
I va anar fent fins que va tenir els quaranta-dos quadrats cosits!
Després va venir el meu gran maldecap: l'encoixinat! Com que volia una cosa molt senzilla, al final vaig triar un laberint amb unes flors...
I l'encoixinat vist des de darrere va quedar així:
Quan la manta va estar encoixinada, només va faltar cosir-hi el biaix, fet a mà amb les restes del mateix llençol que vaig triar per fer la cara de darrere. Sí, un llençol! Vaig tenir la mania que la tela de darrere havia de ser sencera! Cosit el biaix, na Marta i jo ja vam donar la manta per acabada! Mirau-vos-la bé! Quina meravella!
I com que la manta s'ha de poder guardar a qualque lloc, vaig demanar a na Marta que li fes una funda que també es pogués emprar com a coixinera.
I per a la funda vaig dissenyar una etiqueta amb el nom dels nuvis, la data del casament i el nom dels tres que anàvem a les noces.
Etiqueta que també vaig aprofitar per embolicar el regal. Mirau...
L'únic inconvenient que té aquesta manta és que no la tenim a casa, encara que sabem que està en bones mans!
El día 14 de Junio tuve el placer de ir a la boda de Maria Magdalena y Tià, ¡una boda extraordinaria con la ceremonia más espectacular que nunca he visto!
Para escoger el regalo que quería hacer, la pregunta que hice a la novia muchos días antes de casarse fue muy clara: ¿dinero o manta de patchwork? Y la respuesta fue tan clara como inmediata: ¡manta de patchwork!
Con Marta, quien cose todo lo que quiero y más, empezamos a mirar como tendría que ser la mata para los novios de Campanet. Cuando hube elegido el patrón, ella se puso a coser y... ¡Esto es lo que salió!
Empezó haciedo cuadrados como estos. ¡Hasta cuarenta y dos!
Después los cosió de uno en uno con una tira hecha de telas de colores en medio. ¡Mirad, mirad!
¡Y fue haciendo hasta tener los cuarenta y dos cuadrados cosidos!
Después vino mi gran dolor de cabeza: ¡el acolchado! Como quería que fuese una cosa muy sencilla, al final escogí un laberinto con unas flores...
Y el acolchado visto desde detrás quedó así:
Cuando la manta estuvo acolchada, solo faltaba coser el bies, hecho a mano con los restos de la misma sábana que escogí para realizar la parte trasera. ¡Sí, una sábana! ¡Tuve la manía que la tela de detrás tenía que ser entera! Cosido el bies, ¡Marta y yo ya dimos la manta por terminada! ¡Miradla! ¡Qué maravilla!
Etiqueta que también utilicé para envolver el regalo. Mirad...
by Anna
El día 14 de Junio tuve el placer de ir a la boda de Maria Magdalena y Tià, ¡una boda extraordinaria con la ceremonia más espectacular que nunca he visto!
Para escoger el regalo que quería hacer, la pregunta que hice a la novia muchos días antes de casarse fue muy clara: ¿dinero o manta de patchwork? Y la respuesta fue tan clara como inmediata: ¡manta de patchwork!
Con Marta, quien cose todo lo que quiero y más, empezamos a mirar como tendría que ser la mata para los novios de Campanet. Cuando hube elegido el patrón, ella se puso a coser y... ¡Esto es lo que salió!
Empezó haciedo cuadrados como estos. ¡Hasta cuarenta y dos!
Después los cosió de uno en uno con una tira hecha de telas de colores en medio. ¡Mirad, mirad!
¡Y fue haciendo hasta tener los cuarenta y dos cuadrados cosidos!
Después vino mi gran dolor de cabeza: ¡el acolchado! Como quería que fuese una cosa muy sencilla, al final escogí un laberinto con unas flores...
Y el acolchado visto desde detrás quedó así:
Cuando la manta estuvo acolchada, solo faltaba coser el bies, hecho a mano con los restos de la misma sábana que escogí para realizar la parte trasera. ¡Sí, una sábana! ¡Tuve la manía que la tela de detrás tenía que ser entera! Cosido el bies, ¡Marta y yo ya dimos la manta por terminada! ¡Miradla! ¡Qué maravilla!
Y como que la manta se tiene que poder guardar en algún lugar, pedí a Marta que le hiciese una funda que también se pudiese aprovechar para poner un cojín.
Y para la funda diseñé una etiqueta con el nombre de los novios, la fecha de la boda y el nombre de los tres que íbamos de boda.
Etiqueta que también utilicé para envolver el regalo. Mirad...
El único inconveniente que tiene esta manta es que no la tenemos en casa, ¡aunque sabemos que está en buenas manos!







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